En un edificio b

El ejemplo más extremo podría ser una “torre” de arena. La arena no es resistente a tracción ni permite formar un pilar que resista fuerzas compresivas pero la duna más alta alcanza los 465 metros sobre su entorno. Curiosamente, casi lo mismo que el Taipei 101. Para ello su base debe tener unas di

Un problema parecido aparece cuando intentamos cortar o perforar un material. Generalmente buscamos un material más resistente, un cuchillo para un pastel o un metal duro para cortar otro mas blando. Pero ¿con que cortar al material más resistente? No todo es buscar nuevos materiales, afortunadamente hay otro camino.
Cualquier material puede cortar o penetrar a otro si tiene suficiente energía cinética. Un "blando" proyectil de plomo puede atravesar el acero. Y el muy resistente blindaje de un tanque puede ser atravesado por proyectiles de alta velocidad sin carga explosiva. Es cuestión de lanzarlos con suficiente velocidad. Bueno, y de que no te importe destruirlo en el proceso. Un método cada vez mas extendido es el uso de agua a alta presión para cortar todo tipo de materiales. Desde aluminio a titanio pasando por el acero. De hecho, la arena vuelve para ayudarnos ya que suele utilizarse como abrasivo para aumentar su poder de corte.
Aunque personalmente prefiero pensar en otras versiones. Como esta, diseñada para cortar pasteles. Ya se me esta haciendo la boca agua……
(*) Leí un detallado estudio que calculaba como construir una torre hasta la orbita terrestre (más de 100 kilómetros) con diferentes materiales, incluyendo ¡¡el chicle!!. Era posible pero el sobrepeso hundiría la corteza terrestre. Afortunadamente daba opciones más realistas. He sido incapaz de localizarlo pero ha inspirado buena parte de este artículo. Si alguien sabe como localizarlo le agradecería el dato.
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Categoría: Física
2 comentarios:
No conozco el artículo que citas, no obstante tu texto me ha recordado la maravillosa novela de Arthur C. Clarke "Las fuentes del paraíso". Ignoro, por mis escasos conocimientos científicos, si la novela tiene algún fundamento teórico, pero me fío bastante de Clarke, catalogado como escritor riguroso por la crítica. Ya me contarás si la lees, aunque sea como pasatiempo veraniego.
Un saludo, enhorabuena por la página.
Si, he leído esa novela y otras similares. Están basadas en diversos estudios que proponen construir un torre pero no de 100 km, sino directamente hasta la órbita geoestacionaria (36.000 kilometros). Una órbita que, curiosamente, también fue sugerida como emplazamiento para los satélites por Arthur C. Clarke.
El problema es debe construirse con materiales muy ligeros y resistentes para evitar una base descomunal y que hunda el terreno donde se apoye. Actualmente no se dispone de dichos materiales, aunque hay muchas esperanzas depositadas en los nanotubos de carbono. De momento, toca esperar.
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